Sistemas de alimentación eléctrica especiales para ordenadores

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Seguro que lo que os voy a comentar hoy os suena al noventa y cinco por ciento (si no más…) de los que leéis el blog de TuManitas. Estamos trabajando con el ordenador, realizando facturas, informes, reportajes o cualquier cosa que nos suponga un esfuerzo importante, y de repente un cortocircuito o una sobrecarga hacen que el diferencial (o el ICP) del cuadro de distribución salte. ¿Consecuencias? Fatales: todo nuestro trabajo sin guardar ha desaparecido para nuestra consternación. Todavía recuerdo una ocasión en la cual perdí… ¡Veinte páginas de un documento de Word! Pero hay buenas noticias para quienes en alguna ocasión se hayan desesperado por algo parecido. Se trata de los llamados SAI o Sistemas de Alimentación Ininterrumpida, unos dispositivos (también conocidos por sus siglas en inglés: UPS) que aseguran la continuidad de la corriente eléctrica aún en caso de interrupción de la red general.

Estos dispositivos son muy prácticos y pueden generar mucha tranquilidad a todos aquéllos que trabajen con ordenadores en su propia vivienda. Una vez decidida su compra, lo siguiente es saber escoger el que necesitamos para nuestro equipo. Los parámetros en los que hemos de basarnos son la potencia (el sistema debe asegurarnos que será capaz de aportar la potencia necesaria para nuestro equipo) y la autonomía, es decir, el tiempo que el aparato puede funcionar de forma independiente a la red. Por supuesto, siempre hay que tener en cuenta que estos sistemas son puramente de emergencia y que en realidad no son lo más adecuado para trabajar, sino sólo para poder guardar y conservar el trabajo realizado durante el corte del suministro.

Los SAI se pueden adquirir a precios que oscilan entre 200 y 350 euros; en foros especializados recomiendan no invertir más dinero en uno de estos sistemas. ¿Os saldrá rentable? Eso depende de vuestra forma de trabajar (si sois o no “guardadores compulsivos”), de las condiciones de vuestro suministro eléctrico (si se corta a menudo) y de en cuánto valoréis vuestro tiempo de trabajo.

Imagen / Infoaliste.com.

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Instalación eléctrica

Instalación del sistema eléctrico domestico

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Instalacion electrica

Desde la red local la corriente eléctrica entra en la casa por líneas aéreas o subterráneas, atraviesa primero los contadores y luego una caja de fusibles o, preferiblemente, un disyuntor. Este ofrece importantes ventajas en cuanto seguridad, y puede volver a conectarse después de un corto circuito sin necesidad de remover ninguna pieza.

De la línea principal parten las líneas secundarias o derivaciones destinadas a alimentar las lámparas y aparatos de cada una de las habitaciones. Es conveniente que cada uno de estos circuitos posea también un fusible que lo interrumpa en caso de accidente.

Tubos de metal

Los cables eléctricos corren dentro de tubos de metal, caucho o plástico metidos en la mampostería. Este sistema permite renovar la línea sin deteriorar el revoque, pero en algunos casos pueden hallarse cables colocados “en paralelo”, directamente bajo el revoque.

Especialmente en este último caso, debe evitarse el daño accidental de los cables por la colocación de clavos, grampas u otros elementos de sujeción. Esto no es difícil si las líneas están tendidas correctamente, sólo en sentido horizontal o vertical, de modo que teniendo en cuenta el lugar que ocupan los interruptores y tomacorrientes, es posible determinar su ubicación.

Mantenimiento de los aparatos eléctricos

En las instalaciones eléctricas, la actividad del aficionado se limita a conectar y mantener los aparatos utilizados en la casa. En todo trabajo en las líneas, el primer mandamiento es cortar la corriente, y para ello no es suficiente mover la llave general o del disyuntor, además conviene sacar los fusibles principales. Las reparaciones mayores y complicadas deben reservarse -también por razones de seguridad- a un profesional.

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Interrupción eléctrica desde dos puntos

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Interruptor electrico doble

En muchos casos resulta necesario que un punto de luz pueda ser accionado desde dos sitios o dos mandos diferentes. El caso clásico es el de la lámpara del dormitorio, que interesa que se pueda encender y apagar tanto desde la puerta de acceso como desde la cabecera de la cama. Otra situación es la de una lámpara situada en medio de un largo pasillo: conviene que pueda ser encendida y apagada desde cada extremo. Hay otros casos análogos, como el de una escalera, por ejemplo. Sin embargo, la disposición del circuito es la misma en todos ellos y no presenta dificultad especial.

El doble accionamiento puede ser hecho de origen o añadido luego aplicando un segundo mando y modificando el cableado.

Éste puede instalarse tanto empotrado como superpuesto a la pared directamente, o bien situándolo debajo de una moldura, según las técnicas tradicionales. El esquema fundamental del empalmado prevé el uso de dos mandos especiales que, en lugar de llamarse comúnmente interruptores, se denominan desviadores; también se llaman conmutadores, aunque inapropiadamente, ya que en realidad no conmutan la corriente como los verdaderos conmutadores.

El circuito

Como siempre, hay que partir de la caja de empalmes más próxima de la que se pueda tomar la corriente.

  • El circuito, en líneas generales, está estructurado del modo siguiente: los dos desviadores se empalman entre sí mediante dos conductores; uno de ellos se halla conectado a la fase de la línea, en tanto que el otro lleva al punto de luz (al que llega directamente de la caja de empalmes) los conductores neutro y de tierra.
  • Determinada la posición del punto de luz, hay que establecer una primera conexión por medio de una vaina flexible encajada (o por una conducción exterior) que va de la caja de empalmes al citado punto de luz. Esta operación se realiza siguiendo las normas acostumbradas (sin recorridos transversales a la pared, cables con doble aislamiento para líneas exteriores, etc.).
  • En el interior de dicha vaina se disponen tres conductores con una sección mínima de 1mm: uno azul, otro marrón y, finalmente, otro verde-amarillo. El primer conductor se conecta con el neutro de la línea, el marrón transmite la fase, y el verde-amarillo corresponde a la toma de tierra.

Instalación de los desviadores

  • Los dos interruptores de desviación o de vaivén deben hallarse en sitios que permitan una acción cómoda. Se pueden colocar cerca de dos puertas de acceso de un ambiente o en dos rellanos (en el caso de una escalera).
  • La técnica varía según se opte por una instalación empotrada o por una superpuesta. En el primer caso se tendrá que hacer una roza amplia para acoger las conducciones y unos agujeros suficientemente grandes para los accesorios de vaivén; todo ello se fijará con escayola. En el segundo caso bastará ubicar sobre la pared, con tacos, los elementos necesarios para el circuito.
  • Por regla general, a los interruptores de vaivén debe llegar una sola conducción para todos los cables, incluso para los que empalman entre sí los desviadores. En tal caso, conviene utilizar dos conducciones o vainas separadas, una de las cuales se emplea para el empalme directo de los dos accesorios. Se recurre a esta solución cuando el tramo entre ambos queda facilitado por la disposición del ambiente. La secuencia fotográfica que acompaña la presente ficha ilustra con claridad los empalmes y las funciones de cada conductor.

Los conductores

Todos los conductores que se utilizan deben tener una sección de 1mm; su recubrimiento aislante ha de ser, de acuerdo con la normativa, marrón o gris para el conductor de fase, azul para el neutro y verde-amarillo para la toma de tierra. En la secuencia fotográfica adjunta se han utilizado para el empalme de los dos desviadores unos conductores con aislamiento rojo para hacerlos de este modo más v visibles al lector.

  • De la caja de empalmes parten: un conductor marrón, que será empalmado a la fase que llega al primer desviador; un conductor azul, que luego se empalmará con el neutro; un conductor verde-amarillo, destinado a la toma de tierra; y un segundo conductor marrón que llega hasta el punto de luz.
  • Entre ambos desviadores se colocan dos conductores grises (pero que aparecen representados en color rojo en la foto para mayor claridad). Éstos pueden pasar, tal como ya se ha dicho, por la conducción empotrada que empalma ambos desviadores hacia la caja de empalmes o bien por una conducción superpuesta.

Los empalmes

  • Una vez tendidos todos los conductores, se procede a su empalme, después de cortar la entrada de la corriente.
  • El conductor verde-amarillo se une al borne de toma de tierra de la caja de empálmes, en tanto que su otro extremo, que llega al punto de luz, será fijado a una masa metálica de la lámpara en el momento de instalarla.
  • El conductor azul se une a continuación al borne del neutro de la caja de empalmes y al borne de la virola exterior del portalámparas.
  • El conductor marrón tras la caja de empalmes y el primer desviador se tienen que empalmar con el borne de fase en la mencionada caja y, luego, al borne central del desviador.
  • Los dos conductores grises que sirven para empalmar entre sí los desviadores se insertan en los bornes externos de estos desviadores.
  • El conductor marrón que parte del segundo desviador se empalma, mediante un borne particular, a la caja de empalmes; se encuentra conectado con el otro conductor, igualmente de color marrón, que parte de esta caja hacia el punto de luz. Éste tendrá que conectarse al borne del portalámparas correspondiente al contacto central del casquillo.
  • Cuando se ha completado el empalme, se podrá conectar la corriente y asegurarse de que todo funciona como es debido. Comprobar que el punto de luz se enciende y se apaga tanto desde un desviador como desde el otro. Si se produce alguna irregularidad, repasar las conexiones de los accesorios de desviación, especialmente su posición en los bornes. Antes de efectuar dicho control, cortar de nuevo la corriente general.

Incorporación de un desviador

Si se desea accionar desde un segundo punto una lámpara con un solo interruptor, remplazarlo por un desviador e instalar un segundo desviador, ajustado a la caja de empalmes a la que se acoplan a su vez la lámpara o el interruptor existente, a través de una conducción empotrada o superpuesta. El circuito será idéntico al ya descrito.

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Instalación eléctrica de focos lumínicos

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Instalación eléctrica de focos lumínicos

Un foco o punto de luz concentrado sobre un lugar determinado consigue unos efectos especiales y prácticos, a costa de una sencilla instalación. Se caracteriza por emitir un haz de luz “direccional”, es decir, no difusa, tal como suele ocurrir con las lámparas corrientes. Por este motivo se puede encarar hacia una zona determinada y resulta sumamente útil cuando se quiere iluminar un sector específico de un ambiente (un elemento decorativo, un sitio de trabajo concreto o de estudio que requiere una luz concentrada, etc.).

  • Dado que un foco emite un haz de luz restringido, sirve asimismo para dar énfasis a un detalle arquitectónico, un cuadro o un objeto interesante, creando un polo de atención independiente de la iluminación ambiental.
  • Los focos pequeños pueden orientarse, por lo que es posible cambiar la zona de iluminación y dirigir el haz de luz hacia otro punto.
  • Los focos son esencialmente de dos tipos: los de interruptor incorporado y los que se tienen que accionar desde un interruptor exterior. Los primeros resultan de fácil instalación, pues sólo requieren una derivación eléctrica proporcionada por la propia conexión que, generalmente, tiene el aparato. Sólo hay que tener en cuenta que se pueda acceder fácilmente al aparato, lo cual no ocurre siempre. Los focos del segundo tipo permiten ser instalados en cualquier sitio, ya que el interruptor que los pone en funcionamiento está en un lugar muy asequible; pero esto requiere un circuito más complejo.
  • En el mercado hay un extenso surtido de estos aparatos para elegir según cada caso concreto.
  • Las bombillas se eligen en función del tipo de foco: por regla general se prefieren bombillas del tipo opal con bulbo chato o bien bombillas con cúpula plateada que no deslumbran con una luz directa. Para concentrar un haz de luz sobre una zona determinada, se pueden emplear bombillas especiales con un bulbo reflector parabólico.
  • Hay también focos concebidos para un uso semifijo. Están dotados de un tornillo que se puede apretar más o menos, o bien disponen de una pinza con resorte que se instala fácilmente en el grosor de un estante, de un saliente de mesa, de un montante de librería, etc.

El circuito

El circuito de alimentación de un foco con interruptor incorporado es sencillo. A partir de una caja de empalmes cercana o de una toma de corriente se consigue una fácil prolongación mediante un cable flexible con conductores de 1,5mm de sección. Si se dispone de toma de tierra el cable deberá ser tripolar, para realizar la correcta conexión con la toma de tierra existente en la instalación general.

La derivación puede realizarse con cualquiera de los sistemas normales: empotrada, superpuesta tras moldura o a la vista. Lo que se ha de tener presente al efectuar las conexiones es que se empalmen correctamente los hilos: el conductor de fase debe unirse con el contacto central del aparato y el neutro en el asiento fileteado del portalámparas. El hilo de tierra se empalma a una parte metálica del aparato.

Si el encendido se realiza a base de un interruptor exterior, el empalme a la red es el mismo que el que se tiene que realizar para cualquier otro punto de luz: la fase debe llegar al foco a través del interruptor, en tanto que el neutro y la toma de tierra llegan directamente a la red.

A tal fin, desde la caja de empalmes vecina se hace partir un cable de dos conductores de 1,5mm de sección, que tendrá que llegar, protegido por una conducción, hasta el interruptor. En la caja de empalmes uno de los hilos se enlaza con el conductor de fase de la línea principal. Así, la fase se envía al interruptor que se encarga de cerrar o abrir el circuito, devolviéndolo otra vez a la caja de empalmes a través del segundo hilo.

Este segundo conductor y los de la red -el neutro y el de tierra- se empalman a los conductores de un cable tripolar (de tres conductores de 1,5 mm2). El empalme con el foco se hace como se ha dicho.

El montaje

Por regla general, lo más difícil es llevar el cable hasta el foco y hasta el interruptor. Se puede hacer mediante unas conducciones externas o escondidas tras una moldura.

Si hay poca distancia, cabe utilizar cables con doble aislamiento (es decir, aquellos en los que cada conductor tiene su propio aislamiento y todos están envueltos además por un aislamiento general) y aplicarlos a la pared mediante grapas o ganchos de plástico en los que el clavo no perfora el cable.

Si se adopta este tipo de cable, procurar que discurra a lo largo de una cornisa, una moldura o un zócalo, para que resulte menos visible.

Cuando el circuito eléctrico se ha completado, se puede montar el foco fijando en la pared, con un par de tacos expandibles, el soporte.

Es conveniente fijar el cable en el anillo de retención (que suele estar incluido en el soporte), o recurrir a un grosor de tira aislante para evitar que, al tirar del cable, se arranquen los conductores.

Es importante, si se dispone de toma de tierra, conectar su conductor al armazón metálico, así como el de fase al borne central del portalámparas, en tanto que el neutro se fijará en el otro borne de la rosca. Finalmente, se podrá montar el cuerpo del foco sobre su soporte.

Luego se tendrá que elegir la bombilla adecuada. Si el foco es del tipo de bombilla saliente, asegurarse de que no pueda resultar afectada por un golpe.

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