Revestimientos de mármol con superficie 3D

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La tecnología 3D no sólo aparece en las pantallas del cine, sino que está llegando ya a todos los campos… En realidad, el producto del que os voy a hablar en este post no tiene nada que ver con la célebre película Avatar, pero aún así el efecto tridimensional de su superficie lo convierte en una solución de lo más innovadora. Se trata de la colección Mosaico de la firma Q-BO, una serie de piezas de mármol en tres tonos básicos distintos cuya peculiaridad es que el revestimiento está formado por pequeñas teselas cuadradas con distintas alturas y grosores, de manera que la superficie final no ofrece un acabado liso y pulido, sino táctil y tridimensional.

En las fotos podéis ver el interesante efecto que crean estas teselas. Es una apuesta de lo más innovadora para ambientes contemporáneos y vanguardistas, y además los tonos neutros de la gama garantizan su sobriedad. Además de la colección Mosaico, en Q-BO acaban de poner a la venta también otra serie llamada Linee cuya superficie texturada también ofrece un espectacular efecto de luz y sombra.

En el caso de Linee, se trata de baldosas grandes cuya superficie se ha grabado con distintas texturas, delimitadas en forma de rectángulos. Las diferencias entre las secciones pulidas y las rugosas es lo que aporta riqueza de tonos y luces al revestimiento, que está disponible en los mismos colores que la colección Mosaico.

Nuevos revestimientos basados en materiales milenarios, para las casas del siglo XXI…

Más información / Q-BO.

Información obtenida de :
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Pintar la superficie con la imitación de óxido

El post de hoy responde a la consulta que una amable lectora me ha planteado (o más bien nos ha planteado, ya que en muchas ocasiones sois el resto de los participantes en el blog quienes aportais las soluciones y las respuestas), y que seguro que resulta interesante para todos los aficionados, manitas y profesionales. El problema que nos planteaba María era el siguiente: ¿cómo se puede pintar una puerta de hierro que se está empezando a oxidar, y darle un acabado similar, precisamente, al del óxido? Trataré de responder a la consulta; eso sí, por partes. Lo primero es atajar la presencia del óxido para evitar que el metal siga deteriorándose y termine por resultar irrecuperable. Para ello hay que aplicar un producto transformador de óxido, a la venta en cualquier centro de bricolaje, droguería o ferretería. Este producto convierte el óxido en protección, dándole un aspecto negruzco y evitando que siga corroyéndose. El siguiente paso es dar el color general a la puerta, y aquí viene la primera parte. Tendremos que decidir si queremos que el metal sea negro, verde, plateado… Si aplicamos una base negra y luego le damos una pátina verdosa, el efecto imitará al bronce; si la pátina es rojiza o anaranjada, entonces simulará el hierro oxidado. Y si os gusta la de la foto, el fondo tendrá que ser gris metalizado, y la pátina, amarilla. Las pinturas que se utilicen para este cometido debe ser específicas para metal y para exterior; las del tipo DTM (direct to metal o, para entendernos, directas al metal) son las más adecuadas, y así nos ahorraremos el paso de aplicar minio o imprimación para evitar futuros problemas de corrosión. La mano de pintura de base debe ser doble; se aplica una capa, se deja secar y se da otra. El siguiente paso es la pátina; yo os aconsejo que utilicéis una pintura con carga de metal, tipo Oxirón de Titán. Para obtener un aspecto “real” hay que aplicarla con una brocha y muy poca cantidad, de manera que sólo se aprecie en molduras, bisagras, relieves, partes de las rejas, etc. Vamos, como si se hubiesen oxidado por efecto de la intemperie. Si os pasáis, sólo tenéis que limpiar el exceso con un trapo mojado en disolvente, mientras la pintura esté fresca. ¡Espero que los resultados sean estupendos! Si es así, me lo contáis… Un saludo, lectores y lectoras. Imagen / Arria Belli. Fuente de la noticia Tu Manitas Blog
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Pintar la superficie con la imitación de óxido

El post de hoy responde a la consulta que una amable lectora me ha planteado (o más bien nos ha planteado, ya que en muchas ocasiones sois el resto de los participantes en el blog quienes aportais las soluciones y las respuestas), y que seguro que resulta interesante para todos los aficionados, manitas y profesionales. El problema que nos planteaba María era el siguiente: ¿cómo se puede pintar una puerta de hierro que se está empezando a oxidar, y darle un acabado similar, precisamente, al del óxido? Trataré de responder a la consulta; eso sí, por partes. Lo primero es atajar la presencia del óxido para evitar que el metal siga deteriorándose y termine por resultar irrecuperable. Para ello hay que aplicar un producto transformador de óxido, a la venta en cualquier centro de bricolaje, droguería o ferretería. Este producto convierte el óxido en protección, dándole un aspecto negruzco y evitando que siga corroyéndose. El siguiente paso es dar el color general a la puerta, y aquí viene la primera parte. Tendremos que decidir si queremos que el metal sea negro, verde, plateado… Si aplicamos una base negra y luego le damos una pátina verdosa, el efecto imitará al bronce; si la pátina es rojiza o anaranjada, entonces simulará el hierro oxidado. Y si os gusta la de la foto, el fondo tendrá que ser gris metalizado, y la pátina, amarilla. Las pinturas que se utilicen para este cometido debe ser específicas para metal y para exterior; las del tipo DTM (direct to metal o, para entendernos, directas al metal) son las más adecuadas, y así nos ahorraremos el paso de aplicar minio o imprimación para evitar futuros problemas de corrosión. La mano de pintura de base debe ser doble; se aplica una capa, se deja secar y se da otra. El siguiente paso es la pátina; yo os aconsejo que utilicéis una pintura con carga de metal, tipo Oxirón de Titán. Para obtener un aspecto “real” hay que aplicarla con una brocha y muy poca cantidad, de manera que sólo se aprecie en molduras, bisagras, relieves, partes de las rejas, etc. Vamos, como si se hubiesen oxidado por efecto de la intemperie. Si os pasáis, sólo tenéis que limpiar el exceso con un trapo mojado en disolvente, mientras la pintura esté fresca. ¡Espero que los resultados sean estupendos! Si es así, me lo contáis… Un saludo, lectores y lectoras. Imagen / Arria Belli. Fuente de la noticia Tu Manitas Blog
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Pintar la superficie con la imitación de óxido

El post de hoy responde a la consulta que una amable lectora me ha planteado (o más bien nos ha planteado, ya que en muchas ocasiones sois el resto de los participantes en el blog quienes aportais las soluciones y las respuestas), y que seguro que resulta interesante para todos los aficionados, manitas y profesionales. El problema que nos planteaba María era el siguiente: ¿cómo se puede pintar una puerta de hierro que se está empezando a oxidar, y darle un acabado similar, precisamente, al del óxido? Trataré de responder a la consulta; eso sí, por partes. Lo primero es atajar la presencia del óxido para evitar que el metal siga deteriorándose y termine por resultar irrecuperable. Para ello hay que aplicar un producto transformador de óxido, a la venta en cualquier centro de bricolaje, droguería o ferretería. Este producto convierte el óxido en protección, dándole un aspecto negruzco y evitando que siga corroyéndose. El siguiente paso es dar el color general a la puerta, y aquí viene la primera parte. Tendremos que decidir si queremos que el metal sea negro, verde, plateado… Si aplicamos una base negra y luego le damos una pátina verdosa, el efecto imitará al bronce; si la pátina es rojiza o anaranjada, entonces simulará el hierro oxidado. Y si os gusta la de la foto, el fondo tendrá que ser gris metalizado, y la pátina, amarilla. Las pinturas que se utilicen para este cometido debe ser específicas para metal y para exterior; las del tipo DTM (direct to metal o, para entendernos, directas al metal) son las más adecuadas, y así nos ahorraremos el paso de aplicar minio o imprimación para evitar futuros problemas de corrosión. La mano de pintura de base debe ser doble; se aplica una capa, se deja secar y se da otra. El siguiente paso es la pátina; yo os aconsejo que utilicéis una pintura con carga de metal, tipo Oxirón de Titán. Para obtener un aspecto “real” hay que aplicarla con una brocha y muy poca cantidad, de manera que sólo se aprecie en molduras, bisagras, relieves, partes de las rejas, etc. Vamos, como si se hubiesen oxidado por efecto de la intemperie. Si os pasáis, sólo tenéis que limpiar el exceso con un trapo mojado en disolvente, mientras la pintura esté fresca. ¡Espero que los resultados sean estupendos! Si es así, me lo contáis… Un saludo, lectores y lectoras. Imagen / Arria Belli. Fuente de la noticia Tu Manitas Blog
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El post de hoy responde a la consulta que una amable lectora me ha planteado (o más bien nos ha planteado, ya que en muchas ocasiones sois el resto de los participantes en el blog quienes aportais las soluciones y las respuestas), y que seguro que resulta interesante para todos los aficionados, manitas y profesionales. El problema que nos planteaba María era el siguiente: ¿cómo se puede pintar una puerta de hierro que se está empezando a oxidar, y darle un acabado similar, precisamente, al del óxido? Trataré de responder a la consulta; eso sí, por partes. Lo primero es atajar la presencia del óxido para evitar que el metal siga deteriorándose y termine por resultar irrecuperable. Para ello hay que aplicar un producto transformador de óxido, a la venta en cualquier centro de bricolaje, droguería o ferretería. Este producto convierte el óxido en protección, dándole un aspecto negruzco y evitando que siga corroyéndose. El siguiente paso es dar el color general a la puerta, y aquí viene la primera parte. Tendremos que decidir si queremos que el metal sea negro, verde, plateado… Si aplicamos una base negra y luego le damos una pátina verdosa, el efecto imitará al bronce; si la pátina es rojiza o anaranjada, entonces simulará el hierro oxidado. Y si os gusta la de la foto, el fondo tendrá que ser gris metalizado, y la pátina, amarilla. Las pinturas que se utilicen para este cometido debe ser específicas para metal y para exterior; las del tipo DTM (direct to metal o, para entendernos, directas al metal) son las más adecuadas, y así nos ahorraremos el paso de aplicar minio o imprimación para evitar futuros problemas de corrosión. La mano de pintura de base debe ser doble; se aplica una capa, se deja secar y se da otra. El siguiente paso es la pátina; yo os aconsejo que utilicéis una pintura con carga de metal, tipo Oxirón de Titán. Para obtener un aspecto “real” hay que aplicarla con una brocha y muy poca cantidad, de manera que sólo se aprecie en molduras, bisagras, relieves, partes de las rejas, etc. Vamos, como si se hubiesen oxidado por efecto de la intemperie. Si os pasáis, sólo tenéis que limpiar el exceso con un trapo mojado en disolvente, mientras la pintura esté fresca. ¡Espero que los resultados sean estupendos! Si es así, me lo contáis… Un saludo, lectores y lectoras. Imagen / Arria Belli. Fuente de la noticia Tu Manitas Blog
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El post de hoy responde a la consulta que una amable lectora me ha planteado (o más bien nos ha planteado, ya que en muchas ocasiones sois el resto de los participantes en el blog quienes aportais las soluciones y las respuestas), y que seguro que resulta interesante para todos los aficionados, manitas y profesionales. El problema que nos planteaba María era el siguiente: ¿cómo se puede pintar una puerta de hierro que se está empezando a oxidar, y darle un acabado similar, precisamente, al del óxido? Trataré de responder a la consulta; eso sí, por partes. Lo primero es atajar la presencia del óxido para evitar que el metal siga deteriorándose y termine por resultar irrecuperable. Para ello hay que aplicar un producto transformador de óxido, a la venta en cualquier centro de bricolaje, droguería o ferretería. Este producto convierte el óxido en protección, dándole un aspecto negruzco y evitando que siga corroyéndose. El siguiente paso es dar el color general a la puerta, y aquí viene la primera parte. Tendremos que decidir si queremos que el metal sea negro, verde, plateado… Si aplicamos una base negra y luego le damos una pátina verdosa, el efecto imitará al bronce; si la pátina es rojiza o anaranjada, entonces simulará el hierro oxidado. Y si os gusta la de la foto, el fondo tendrá que ser gris metalizado, y la pátina, amarilla. Las pinturas que se utilicen para este cometido debe ser específicas para metal y para exterior; las del tipo DTM (direct to metal o, para entendernos, directas al metal) son las más adecuadas, y así nos ahorraremos el paso de aplicar minio o imprimación para evitar futuros problemas de corrosión. La mano de pintura de base debe ser doble; se aplica una capa, se deja secar y se da otra. El siguiente paso es la pátina; yo os aconsejo que utilicéis una pintura con carga de metal, tipo Oxirón de Titán. Para obtener un aspecto “real” hay que aplicarla con una brocha y muy poca cantidad, de manera que sólo se aprecie en molduras, bisagras, relieves, partes de las rejas, etc. Vamos, como si se hubiesen oxidado por efecto de la intemperie. Si os pasáis, sólo tenéis que limpiar el exceso con un trapo mojado en disolvente, mientras la pintura esté fresca. ¡Espero que los resultados sean estupendos! Si es así, me lo contáis… Un saludo, lectores y lectoras. Imagen / Arria Belli. Fuente de la noticia Tu Manitas Blog
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